Caminante no hay camino, sino estelas en la Mar- Primera parte

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Blancanieves 23 Agosto 2016 3 545

El mar estaba cerca, aunque ella no se había fundido con las olas aún, ni a sus ojos les había dado tiempo a recrearse con el rizar de las olas. Había dejado de fumar por miedo y por soberbia, lo primero por su condición de madre, lo segundo, por no vestirse sólo para bajar a la calle a comprar tabaco, y recrearse en la célebre frase de su amado Fernando Fernán Gómez:” - ¡A la mierda!  Por otra parte, recordaba muy bien lo que era vivir sin tabaco una vez superado el proceso de deshabituación por completo:  Libertad

Si lo pensaba bien, casi su vida giraba en torno a eso, en liberarse. Ser libre de un tóxico, ser libre de las pasiones, ser libre de los deseos… y por fin empezaba a vislumbrar los primeros indicios de la más difícil de todas las libertades: Ser libre de sí misma.

Habitaban dentro de ella al menos, una decena de mujeres que no siempre se ponían de acuerdo, la madre, la hija, la esposa, la frágil, la fuerte, la pirata, la racional, la emotiva…. -A veces incluso, se generaban graves conflictos entre unas y otras creando etapas de guerras y renegociaciones.  Pero no podía caer ninguna cabeza, dado que todas aquellas mujeres vivían en ese territorio como legado de un tiempo en su cronología. Decapitar a cualquiera de ellas, además de imposible, sería el fin de las otras.  Eso sí, a cada una había que darle lo suyo y no reprimirlas demasiado para evitar problemas. En el caso de la adicta, que era muy mal vista y era demonizada por el resto por conocerse sus facultades autodestructivas y letales se la mantenía desde hacía meses en estado de abstinencia.  Durante los primeros meses había sido la protagonista, con sus malos aires, su mal humor, su agresividad. Era astuta, y una vez agotados los primeros recursos de sometimiento basados en la confrontación directa, comenzó a victimizarse y a caer en una especie de depresión o desánimo. Así intentó convencer a todas las demás de que lo mejor era volver a intoxicarse por el bien de todas. Además, tenía largos tentáculos y vínculos profundos con todas y cada una de sus compañeras, era seductora y sabía dar lo que necesitaba a cada una. Realmente era muy poderosa, y llevaba muchos años en el poder.

Afortunadamente, una de esas mujeres, conocida como  “la testigo”,  iba tomando nota de todos los comportamientos de todas aquellas mujeres y operaba como Malinche, portaba el copal sagrado y podía llevar el registro de lo que acontecía a las fuerzas espirituales de la conciencia, donde se elaboraban los planes y se trazaba el sagrado camino.

La mujer adicta necesitó mucho tiempo y mucha paciencia para la deshabituación, ahora permanecía dormida y solamente la despertaban ocasionalmente algunos seres humanos que le echaban el humo en la cara, puntuales crisis que se dan en todas partes, y cuando –Él , fumaba  algunas noches de verano y traía el olor a la cama.

 

(Continuará)

Comentarios

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hace 3 años 1 mes

Hola Blancanieves ! Me encantó el hábitat conjunto de una decena de mujeres.... reflejo del desdoblamiento de cada una de nosotras en nuestros diferentes roles.

Espero que la Malinche (Malinalli Tenépatl) sea otra, no la mexicana, en la historia (de voz en voz) de mi tierra la conocemos por traidora, aliada del aquel entonces enemigo, el mismo que trazó el camino hacia la conquista, su actuar nunca ha podido ser reivindicado.

Espero la continuación ...........

Besos.

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hace 3 años 1 mes

Margaret, 

Gracias por la atención, es tan sólo una manera más de expresar aspectos de mi adicción, puede que de una forma diferente, si a alguien puede servir o entretener mi blog, estupendo.

La Malinche, como sabes, no sólo fue aquella figura que hace cinco siglos abrió Mexico a Hernán Cortés. Las mujeres malinches siguen de plena actualidad en toda ceremonia conchera, y son muy importantes en cualquier ritual con el sahumerio en mano.Hermosas tradiciones las de tu tierra mexicana a las que profeso, por motivos personales, un gran respeto.

Quizás te guste, si aun no conoces investigar sobre el llamado puente de Wirikuta, un hermanamiento entre danzantes mexicas e hispanos que hace años danzan juntos para redimir y pedir perdón por la sangre derramada en la conquista.

Un saludo Margaret.

 

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hace 3 años 1 mes

No he investigado al respecto del puente de Wirikuta, pero seguro que lo haré. Besos