Día 22/03/2001

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Rebeca 22 Marzo 2001 0 368
19:58:04 Miro la tabla posológica y me asusto, la próxima semana tengo que fijar un día para dejar de fumar. Si no consigo lograrlo dentro de esa semana parece ser que será más dificil en adelante. Así que sigo mi mentalización. No he decidido aún el día. Por ahora continúo con ese cambio permanente: horrible sabor de cada cigarrillo. Fumo menos cantidad pero con cierta pena, porque sé que pronto no tendré este consuelo, aunque mi estado de ánimo empieza a ser más alto de lo habitual y me invade una especie de euforia singular. Por la mañana me encuentro más nerviosa que por la tarde. Como digo por la tarde es más un estado eufórico. 22:34:56 Se termina el jueves, he fumado mucho. Ahora soy muy consciente de lo que fumo, antes no me obsesionaba, pero ahora temo que cuanto más fume más dificil será dejarlo. Imagino que son excusas,burdas excusas que me pongo para seguir con el hábito. Otra burda excusa que tengo en la chistera es que, si he fumado unos veinte años ya me habré hecho todo el daño posible y será por lo tanto demasiado tarde para dejarlo. Me han dicho que no es así, que si dejo de fumar, sin estar invadida por alguna enfermedad ligada al tabaco, empezará a descender el peligro de contraerla a medida que pase el tiempo. Mi boca me sabe a cuernos!!!!!!!. Da igual ya que esté fumando o no. Permanéntemente sabe a algo parecido al gusto del tabaco, o quizá algo peor. Mi libro de autoayuda para dejar el vicio dice que el tabaco sabe mal, cuando has leido lo mal que sabe, toda la montaña de veces que lo menciona, realmente lo saboreas así cada vez que fumas. Aunque el libro ése no es ni la mitad de convincente que el horrible sabor que experimento ahora constantemente. ¿Conseguirán estas pastillas que aborrezca el tabaco?. ¡Ojala!.