(Texto extraído de " Mi historia tabaquil")

Lun, 08/11/2021 - 23:26

Hola luchadores/as. ¿Como lo lleváis?
Hace tiempo que no escribo una parrafada y hoy me apetece.
A veces, cuando reflexiono sentado en mi sofá, pienso que el desarrollo social de mi vida se ha basado, principalmente, en la imitacion. Crecemos intentando complacer a nuestros padres, a obedecerlos y estamos constantemente comparándonos con los demás para ver si encajamos y nos aceptan. El rol de grupo me llevó a fumar, porque si sales con gente y no imitas sus costumbres, eres el rarito del grupo. Es muy difícil encontrar a alguien que no siga este patrón de conducta, (salvo que se automargime por algún complejo).
De hecho, considero que las tradiciones son manías colectivas que establecen la "normalidad" del buen ciudadano.
Pero esto nos lleva irremediablemente a emitir juicios en contacto con el exterior, con los demás. Quizá por esta razón nos cuesta tanto analizarnos a nosotros mismos. ¿Porqué sino, perdonamos tan fácilmente una conducta ajena impropia, pero nos cuesta tanto perdonarnos a nosotros mismos?..¿Porqué sino, somos capaces de dar la mejor amistad, la mejor voluntad, a otra persona, pero luego nosotros mismos nos relegamos y nos dejamos para el final, para ceder toda la atención al resto y lo hacemos solo para quedar bien?...¿ Porqué sino nos esmeramos en aliviar la culpa de los demás, (poniéndonos incluso nosotros mismos de mal ejemplo), pero luego no sabemos cómo quitarnos nuestra propia culpa de encima y no hacemos más que rumiar lo que nos pasa? Pues porque creo que tenemos mucha práctica en hacer juicios ajenos pero muy poca en hacernos responsables de los propios: Ante los demás podemos fingir, pero ante nosotros la culpa no tiene donde esconderse. Avergonzarse de otra persona puede ser desagradable, pero avergonzarse de uno mismo es demoledor.
Y es curioso que esto sucede por una falta de empatía con nosotros mismos, cuando esa misma empatía la podemos derrochar con el resto.
Ayudar a otros para dejar de fumar es muy gratificante y noble. Pero mantener nuestro compromiso a dejarlo choca con nuestras apetencias. Quizá aquí radica la clave: Darnos el mismo ánimo a seguir sin fumar, que aquel que damos al resto para lo mismo. Porque las razones que suenan tan bien para los otros, deben servir para darnos un buen ejemplo ante nosotros mismos. 
Sin embargo, puedo comprender perfectamente la mentalidad de un fumador y ponerme en su lugar. 
Pero el fumador, no puede comprenderme ni ponerse en mi lugar, porque para eso, tendría que dejarlo.
Un grato saludo.

Mar, 09/11/2021 - 22:20

Pero cuando ya sobrepasamos la raya que separa la superación a la adicción ya se nos activa otro chip y es el de la gratificación emocional y personal,eso no tiene precio ni se puede medir o pesar,solo lo puede saber alguien que tiene la valía de dejar una adicción tan fuerte...chapeau para todos los que pasamos por este camino y nos mantenemos en pie por los siglos de los siglos!!

Un saludito y muchisima salud para todos!!

Cuando uno quiere,puede.El resto son excusas....

Mié, 10/11/2021 - 11:31

Buen día. Muy cierto lo de imitar a otros, encajar, agradar.

Asi funciona la sociedad. No olvidemos que no se veía fumar como algo malo y perjudicial, todo el mundo lo hacía. Incluso dentro de hospitales, escuelas, transportes, etc.

Es cierto también que deberíamos emplear en nosotros todo aquello que hacemos para ayudar a otros. Es decir querernos.

Es difícil. Cambiar nuestra mentalidad. Y sostenenerla en el tiempo. 
creo que ahí está el esfuerzo también... en mantenernos. 
saludos a todos y a seguir reflexionando!

Mié, 10/11/2021 - 17:57

Buenos días Valkiria, Susana. Gracias por contestar y como siempre, un placer.

Un cambio de mentalidad es un cambio de rumbo en el que hemos aprendido que perder, siempre tiene su lado útil: Lo inteligente es diferenciar porqué. Para muchas personas los errores son propios de los torpes y esta interpretación es errónea: Las decisiones se hacen siempre con vistas al futuro y nadie tiene una bola de cristal para acertar a la primera sobre algo que desconoce. ("¿Lo conseguiré  o no lo conseguiré?" , " ¿Algún día podré con ello? , "  ¿Me recuperaré del proceso?") Son  preguntas estás que nos hacemos en nuestro presente, pero siempre con vista al  futuro. Nuestra vida es un saco constante de decisiones. Si nuestros pensamientos tienen la suficiente calidad de análisis, nos gobernaremos de manera objetiva y esto aumenta nuestra estima de manera exponencial. Cuanto más previsores seamos, más aciertos nos secundarán. Pero para lograr ese nivel de lógica, nuestras decisiones deben ser arriesgadas. Esto en sí mismo no es malo, porque cuando te conoces a ti mismo, estás seguro y confías en ti, ya no importa cómo aprendes, sino que sabes que todo error forma parte de tu aprendizaje, hasta que aciertas.

El miedo a equivocarnos, a fracasar, es algo lógico, pero la práctica acaba por enseñarnos cuáles son las decisiones correctas.

El optimismo es el resultado de una mente dispuesta a triunfar en cualquier asunto, por mucha corriente que tenga en contra, pero esta dinámica positiva jamás será gratis: El esfuerzo nos prueba hasta el límite y solo unos pocos ponen todo su ser en sus metas. Y sin embargo, cada logro conseguido con esfuerzo, emociona. Eso se llama dignidad.

Por esta poderosa razón, (entre otras), dejar de fumar se convierte en toda una hazaña: Una víctima decide dejar de serlo y sale de un pozo suicida. Su tesón y su disciplina le enseñan sobre la marcha, a recuperar lo más importante de una persona, ¡Su dignidad!

Pero desgraciadamente hay pocos que lo consiguen por voluntad propia. Precisamente por esto su valor y su coraje son dignos de admiración. Son héroes.

Tenemos que ser más.

" Ave cáncer, los que van vivir te saludan"

 

 

Un grato saludo para todos/as.

Mié, 17/11/2021 - 18:37

Valkiria, me encata lo que dices de "Activar el chip de la gratificación emocional y personal" muy buena definición para el plantemiento y el procesos de deshabituación!! Recompensémonos por todo aquello que hacemos bien!! y esta, es una de ellas!!

Y el dinero que os ahorrais de no comprar tabaco, pues para vuestros caprichitos. Yo eso también lo hice, y reconforta un montón....... :-)

Judith

Hacemos camino al andar